2015/02/28

#libros #arquitectura | Palabra de arquitecto : citas, ocurrencias y píldoras de sabiduría

Palabra de arquitecto : citas, ocurrencias y píldoras de sabiduría / Laura S. Dushkes
Barcelona : Gustavo Gili, 2015
160 p.
ISBN 9788425228117

Arquitectura – Teoría
UPV/EHU · DISPONIBLE EN E-LIBRO
http://millennium.ehu.es/record=b1668758~S1*spi

Si hay algo que a los arquitectos les gusta más que proyectar, eso es hablar de arquitectura. Ya sea sobre su inspiración, sus conocimientos o contando alguna anécdota ocurrente, los arquitectos necesitan imperativamente comunicar su trabajo. “Palabra de arquitecto” es un compendio de citas de más de cien arquitectos clave de la historia de la arquitectura que incluye a personajes de la talla de Andrea Palladio, Frank Lloyd Wright, Le Corbusier, Oscar Niemeyer o Rafael Moneo. A veces sabias, otras divertidas u ocurrentes, las citas de esta deliciosa antología transmiten profundidad y diversidad de pensamiento, e invitan a arquitectos y estudiantes a activar inmediatamente sus mentes creativas.

Laura S. Dushkes es documentalista del estudio de arquitectura NBBJ, en Seattle (Estados Unidos).

Texto del prefacio / Laura S. Dushkes

Como bibliotecaria de un estudio de arquitectura con sede en Seattle (Estados Unidos), parte de mi trabajo consiste en seleccionar, adquirir y manejar hermosos libros sobre arquitectura y arquitectos de todo el mundo. ¿A cuánta gente le pagan por deambular por una librería eligiendo libros para compartirlos después con sus colegas? Los arquitectos con los que trabajo leen con atención y detalle cada una de las nuevas adquisiciones de nuestra biblioteca, señalando las fotografías e ilustraciones que encuentran particularmente interesantes.

En mi caso, es el lenguaje lo que atrae mi atención. Cuando hojeo un libro, una frase puede saltarme a la vista, y, en ocasiones, solo una palabra.

Hace unos años empecé a recopilar esas palabras con la intención de reunirlas en un volumen. El propósito era mostrar la profundidad y el alcance del pensamiento de los arquitectos a lo largo de la historia, así como la asombrosa variedad de opiniones y estrategias que todos exhiben a la hora de lidiar con una serie de cuestiones fundamentales.

Con ese fin, he tratado de incluir la voz de arquitectos punteros que trabajan en la actualidad (Wang Shu, que aparece en este libro, recibió el Premio Pritzker en 2012, justo pocos días antes de que yo terminara de redactar el manuscrito), así como la de figuras del pasado, como Vitruvio, Leonardo da Vinci o Andrea Palladio. He seleccionado una cita por página, de modo que cada doble página genera una pequeña conversación. Sus autores pueden haber vivido en diferentes épocas (Richard Neutra figura “sentado” junto a Vitruvio) o pueden ser contemporáneos y que su obra construida les sirva de inspiración mutua para desarrollar sus proyectos. Algunos pueden no estar de acuerdo, otros comparten pasiones por cosas específicas (el placer que provoca la contemplación de un montón de “folios inmaculados”, por ejemplo, o las ventajas de trabajar con restricciones). Mi esperanza es que cada uno de estos intercambios revele qué ha sido importante para los arquitectos a lo largo y ancho del mundo y de la historia.

El mayor reto al que me he enfrentado a la hora de editar esta compilación fue escoger las citas que finalmente debían aparecer de entre el inmenso archivo que había reunido. Hay muchos arquitectos, demasiados como para enumerarlos, que no figuran en el presente libro. Su ausencia se debe a una pura cuestión de espacio. Como expresan algunos de los que sí aparecen en las páginas siguientes, las limitaciones pueden ser útiles, en la medida en que nos ofrecen algo “contra lo que trabajar”. Para esta colección, escoger las citas que encajasen bien con las limitaciones que impone el formato libro ha requerido una rigurosa labor de edición. Existe todo un tesoro de sabiduría, pensamientos, ocurrencias y consejos ocultos en bibliotecas y librerías, en los volúmenes que se alinean en tus estanterías, o en conferencias y entrevistas que se encuentran en Internet. Espero que esta colección incite al lector a seguir buscando más.

2015/02/15

#hemeroteca #urbanismo | Bernabéu quiso tirar el Bernabéu

Imagen: El País
Bernabéu quiso tirar el Bernabéu
Alfredo Relaño | El País, 2015-02-15

http://deportes.elpais.com/deportes/2015/02/15/actualidad/1424026392_562172.html

Estos días en que se habla de reforma o traslado del Bernabéu me recuerdan un suceso poco conocido (quizá porque casa mal con la leyenda de favoritismo franquista hacia el Madrid). Me refiero al berrinche que se llevó Santiago Bernabéu cuando quiso derribar el estadio que llevaba, y aún lleva, su nombre, vender los terrenos, y hacer uno nuevo en la salida de la carretera de Colmenar. No le dejaron.

El asunto surgió como una gran sorpresa el 8 de septiembre de 1973. Para entonces Bernabéu llevaba 40 años en el club, tenía 78, y el estadio, 37. Eran tiempos en que la principal partida de ingresos de los clubes era la de socios y taquilla. La televisión ya daba algún dinero, muy poco en proporción a lo de ahora, y luego habría que añadir las contrataciones para torneos de verano y otros amistosos. No existían los ingresos de márketing, tan suculentos ahora para los grandes clubes. Se hablaba entonces de ingresos atípicos como algo que se presentía y deseaba para el futuro, sin saber bien lo que sería.

Aquel 8 de septiembre de 1973 el Madrid, en comunicado público, lanzó la idea. Tras una larga consideración sobre su historia, su implantación social, sus perspectivas y sus necesidades, anuncia que tiene el proyecto de construir un nuevo estadio en el barrio de Fuencarral, junto a la salida de la Nacional I (Madrid-Burgos-Irún-Francia). Por donde ahora está la zona residencial llamada Tres Olivos. Lo pensaba financiar con la venta del solar del Bernabéu, que previamente debía obtener autorización municipal para que en él se pudiera edificar una torre de imponentes dimensiones y una zona residencial.

El proyecto había sido elaborado por un estudio internacional, con razón en Suiza, dirigido por un tal William Zeckendorf, del que la propia nota aclara, quizá para endulzar la dureza fonética del apellido, que era descendiente de sevillanos (por parte de madre, se supone). También informa, para prestigiar la firma ante la opinión pública, que ha llevado a cabo, entre otros proyectos importantes salpicados por el mundo, el del edificio de la ONU de la Place Ville Marie de Montreal.

En el consejo de la empresa figura Alfonso de Borbón, primo del entonces príncipe don Juan Carlos, y casado con una nieta de Franco. Por la época eran insistentes los rumores de que doña Carmen, esposa de Franco, soñaba con convencer a su marido para que la Monarquía se reencarnara en el marido de su nieta, en lugar de en don Juan Carlos.

El nuevo estadio tendría capacidad para 120.000 espectadores, la mitad de asiento, todos cubiertos. Y 6.000 plazas de aparcamiento. Se financiaría con la venta del solar del Bernabéu, del que se preveía el siguiente uso: un 88% quedaría dedicado a parque público; el restante 12% se repartiría en una torre mayor que cualquier otra de las que entonces había en Madrid (248 metros, 70 pisos, oficinas y un hotel de 600 habitaciones) y un bloque residencial, de menor altura, con fachada a Padre Damián.

Bernabéu en persona acude a El Pardo a presentar el proyecto, con las correspondientes maquetas. Cuentan los testigos que doña Carmen se deshizo en elogios, pero que Franco estuvo más bien lacónico. No preocupó mucho, porque era su estilo.

En la opinión pública, el asunto chocó. Por un lado, la mudanza de estadio difícilmente es bien vista por parte de los aficionados, que se ven incomodados en su hábito. Además, la localización se veía entonces demasiado remota. Ahora no lo es, claro, y seguro que la presencia del estadio del Madrid hubiera tirado de la ciudad antes hacia allá, como pasa en casi todas partes con casi todos los estadios, pero entonces era lejos. Y luego estaba el problema de los reversionistas. El Madrid compró en su día los terrenos del Bernabéu para uso deportivo, darles otro destino no era fácil. Y se hablaba además del impacto brutal que sobre el tráfico de la zona significarían las nuevas viviendas y la monumental torre, con todos sus empleados entrando y saliendo a la misma hora y obstaculizando la arteria esencial de la ciudad, como es la Castellana.

Para Bernabéu, era una oportunidad. El estadio estaba viejo, se hacía incómodo. Sólo tenía 32.000 asientos. Contar con 60.000, manteniendo otras 60.000 localidades de pie y todo cubierto podría aumentar mucho los ingresos y relanzar al club, como en su día lo relanzó el viejo estadio, mucho mayor en capacidad que los de la época.

Y el Barcelona y el Atlético lo habían conseguido. El Barcelona hizo el Camp Nou en 1957 y pudo aliviar su deuda cuando en 1965, tras tres recalificaciones que forzaron mucho las cosas, consiguió vender el terreno del viejo Les Corts, que ahora está ocupado por pisos. Y, más cerca en tiempo y lugar, el Atlético vendió el terreno del viejo Metropolitano (también todo pisos hoy) para construir el Manzanares, que estrenó en 1966. Así que Bernabéu entendía que pedía lo que ya habían hecho otros.

Pero se le torció. La prensa no le siguió, como hubiera esperado. Incluso el Arriba lanzó la especie, falsa, pero que aún perdura, de que los terrenos del Bernabéu eran una expropiación forzosa al final de la guerra, algo así como un regalo al club.

En medio del debate se cruzó como un trueno un artículo tremendo en la página tres de Abc. El artículo de la página tres de Abc era entonces, y con mucho, el más leído e influyente de España. Siendo además, por ADN, el Abc un periódico decididamente madridista (a fuer de monárquico) el artículo tuvo un impacto decisivo. Se oponía duramente, casi cruelmente, haciendo incluso caricatura de los méritos del Madrid. El artículo, firmado por Luis Pascual Estevill (cuya calamitosa biografía posterior da qué pensar), estaba en línea con la opinión del ministro de la Gobernación, Arias Navarro, que había sido alcalde de la ciudad, y que se había opuesto firmemente al proyecto: “Lo que el Real Madrid pretende está prohibido por ley, como está prohibido el asesinato”, había dicho. Pascual Estevill recogía esa misma expresión, y sobre el argumento del Madrid de que otros lo habían hecho antes, recogía una frase de la revista Cambio 16 en su número 81. “También los regicidios tienen precedentes, y los parricidios, genocidios y demás actos repugnantes de que está plagada la historia de la Humanidad”. Entre las aportaciones de su propia cosecha, Estevill añadía: “Va a ser un test. Vamos a ver si el Real Madrid puede tanto que puede torcer la ley, pisotear el derecho, aplastar el bien común, perjudicar los intereses generales y hacer negocios fabulosos a capricho”.

No mucho más tarde, recibió la negativa oficial, que nunca entendió.

Ese berrinche se lo llevó a la tumba. Tanta fue su decepción que en unas memorias finales recogidas por el periodista Jaime Martín Semprún llegó a decir: “Yo luché en el bando nacional y si retornara esta situación hoy, no lo dudaría, volvería mi mosquetón contra éste”. Una exageración, sin duda. Bernabéu no podría haber luchado junto a los republicanos entre otras cosas porque probablemente le hubieran fusilado en cuanto le pillaran. Había sido activista de la CEDA y en los primeros días de la guerra estuvo escondido en un hospital y luego en la Embajada de Francia. Cuando pudo salir, se incorporó al bando nacional como voluntario y participó, como cabo, en la campaña de Lérida, donde su unidad ganó la Medalla Militar Colectiva por el copo de Bielsa.

Pero se entiende el berrinche, y más en perspectiva, cuando se ve cuántas torres se han construido en la zona, y zonas aledañas, sin miedo a colapsar el tráfico. ¿Por qué aquella negativa a Santiago Bernabéu, expresada con tanta severidad? Agustín Domínguez, secretario de la gerencia del Madrid entonces, creía saber que un altísimo personaje del Régimen, cuyo nombre me reservo porque no he podido comprobarlo, tenía intereses en el proyecto de la Torre Europa, la primera de las de la zona, esa que está en diagonal con el Bernabéu, en la esquina de la Castellana con General Perón.


Verosímil, cuando menos. El caso es que el Madrid se quedó sin lo que sí habían obtenido el Barça y el Atlético.

Y TAMBIÉN…
La justicia prohíbe derribar el Vicente Calderón para hacer rascacielos
El Tribunal Superior ve incompatible el plan urbanístico con la ley del suelo
Bruno García Gallo / José Marcos | El País, 2015-04-23
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/04/23/madrid/1429819379_910120.html

2015/01/15

#hemeroteca #urbanismo | Cómo acabar de una vez por todas con la gentrificación

Imagen: Diagonal Periódico
Cómo acabar de una vez por todas con la gentrificación
Es necesario intervenir más arriba en el proceso de acumulación y obtención de plusvalías que supone el desarrollo capitalista sobre las ciudades y apostar, quizás, por las soluciones utópicas.
José Mansilla · Antropólogo miembro del Observatori d’Antropologia del Conflicte Urbà (OACU) | Diagonal, 2015-01-15
https://www.diagonalperiodico.net/global/25355-como-acabar-vez-por-todas-con-la-gentrificacion.html

Para comenzar, siendo sincero, ni idea. Tengo alguna sugerencia –nada original– tomada de experiencias reales y, también, cierta propuesta de las llamadas utópicas (municipalización del suelo y tal). Pero si alguien me preguntara directamente: A ver tú, listo, ¿qué harías para acabar con los procesos de gentrificación que se están produciendo en nuestras ciudades? Así, a botepronto no sabría dar una respuesta directa, sencilla y clara.

A lo mejor sí que habría que empezar por eliminar el concepto o, al menos, situarlo realmente en perspectiva. La gentrificación no aparece así porque sí. Se trata de una dinámica inserta en algo más complejo: la realidad patente de que las ciudades se han convertido en verdaderos sujetos de extracción de rentas, esto es, de plusvalía. La gentrificación, así vista, no es más que el resultado final, un daño colateral eufemísticamente hablando, de lo que viene siendo la explotación que sufren las ciudades en la búsqueda de mayores retornos para las inversiones del capital. O sea, el capitalismo en su última versión. Que la gente se tiene que mudar de barrio, o que cierran comercios de toda la vida, lo dicho, daños colaterales. Ya vendrán a sustituirlos nuevos vecinos y vecinas que sí puedan hacerse cargo de los costes que supone vivir en una ciudad neoliberal o, por lo menos, lo intenten. Que puedan pagar los precios encarecidos de los alquileres, consumir productos de moda, acudir a mercadillos chic y vintage, etc. Los desplazados, esos, bueno, que se vayan a otro lado, ¿no?

Viene todo esto a cuento de la política antigentrificación puesta en marcha por el Gobierno local de la ciudad de París, con Anne Hidalgo al frente. A esta buena mujer y a su equipo político no se les ha ocurrido otra cosa que delimitar aquellas áreas de la ciudad donde existe peligro de que se produzcan fenómenos de desplazamiento socioespacial, debido, entre otras cuestiones, a ciertas dinámicas del mercado inmobiliario, estableciendo derechos de tanteo y retracto en la transmisión de determinadas fincas allí situadas. Para los legos aclararé que estos derechos son aquellos que se ejercen, por un lado, cuando un tercero tiene preferencia en la adquisición de un inmueble (tanteo), siéndole posible, por otro lado, adquirir el mismo por el precio al que fue pactado entre vendedor y comprador (retracto). La cuestión aquí es que es la propia administración local la que se arroja dichos derechos, pudiendo quedarse con determinadas viviendas (objeto de especulación, se entiende) por el precio establecido si estima que se está ante una dinámica de expulsión y desplazamiento de aquellos vecinos más vulnerables. La idea del Ayuntamiento es, una vez ejercido alguno de estos derechos, poner de nuevo a disposición de los inquilinos el inmueble a un precio asequible. Cosas de rojos, ya sabéis.

Aunque parezca una locura soviética, este tipo de cosas se vienen haciendo en el Estado desde hace años. De hecho, la propia Ley de Arrendamientos Urbanos del año 94 ya lo recogía, aunque únicamente referido al inquilino y el propietario de una vivienda de alquiler. La gran mayoría de la legislación estatal y autonómica en torno, por ejemplo, a los espacios naturales protegidos (Parques Naturales, Reservas, etc.) recogen esta figura entendiendo, desde la Administración, que la preservación de dichos espacios, sus valores, así como los bienes intangibles que estos proporcionan, deben prevalecer sobre el beneficio privado que sea posible obtener en operaciones de compraventa de zonas forestales, humedales, etc.

Es más, el Ayuntamiento de Sevilla, a principios de la década de los dos mil, fue incluso aún más lejos al disponer la creación de una serie de oficinas (las famosas OTAINSA, Oficinas Técnica de Asesoramiento a Inquilinos en Situación de Abuso), donde los vecinos y vecinas podían informarse, y a la vez denunciar, que se encontraban ante escenarios donde los propietarios habían abandonado su obligación de mantenimiento de los edificios, ejerciendo presión sobre sus inquilinos (verdadero ejemplo de violencia inmobiliaria) para que éstos abandonaran las viviendas y poder dedicar las mismas a perfiles de mayor renta y, por tanto, generadores de mayores beneficios. El instrumento iba acompañado, además, de la posibilidad de que dichas fincas fueran expropiadas y puestas a disposición, de nuevo, de los inquilinos. Esto supuso la práctica ausencia, por unos años, de notificaciones ficticias de ruina y del desplazamiento de familias y colectivos de personas desfavorecidas.

Sin embargo, y aunque a primera vista pudieran parecer buenas ideas, proyectos viables y justas políticas de enfrentamiento a la gentrificación, pienso que son necesarias, aunque insuficientes. Soy muy escéptico en el funcionamiento a medio y largo plazo de dichas intervenciones porque, como he señalado con anterioridad, no se trata de un fenómeno aislado, de un proceso y una dinámica autónoma, sino que se encuentra íntimamente relacionado con la forma de entender la ciudad desde la perspectiva neoliberal, por lo que, o se frena la neoliberalización de la misma, o estaremos de nuevo ante un intento más de embridar el capitalismo, algo que no se ha mostrado muy efectivo hasta ahora.

Para acabar de una vez por todas con la gentrificación son necesarias políticas mucho más amplias que la de convertir calles y barrios en Parques Urbanos, es necesario intervenir más arriba en el proceso de acumulación y obtención de plusvalías que supone el desarrollo capitalista sobre las ciudades y apostar, quizás, por las soluciones utópicas.

DOCUMENTACIÓN
París anuncia medidas radicales para detener gentrificación
Nicolás Valencia | Plataforma Arquitectura, 2015-01-15

http://www.plataformaarquitectura.cl/cl/759328/paris-anuncia-medidas-radicales-para-detener-gentrificacion
Gentrificación: los peligros de la economía urbana hípster
Sarah Kendzior | Plataforma Arquitectura, 2014-11-19

http://www.plataformaarquitectura.cl/cl/757323/gentrificacion-los-peligros-de-la-economia-urbana-hipster

2015/01/14

#hemeroteca #cambioclimatico | La subida del nivel del mar se ha acelerado más de lo que se pensaba

Imagen: El País
La subida del nivel del mar se ha acelerado más de lo que se pensaba
El océano pasó de ascender 1,2 milímetros por año hasta 1990 a 3 anuales hasta 2010
Manuel Ansede | El País, 2015-01-14
http://elpais.com/elpais/2015/01/14/ciencia/1421258521_866105.html

En su documental “Una verdad incómoda”, el exvicepresidente de EE UU Al Gore alertaba de que el calentamiento global provocaría una subida del nivel del mar de más de seis metros en el futuro cercano, sepultando ciudades a pie de playa. Fue una de las exageraciones más criticadas de la película del premio Nobel de la Paz de 2007.

En realidad, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC), que compartió el Nobel con Gore, calcula que el nivel del mar se elevó a un ritmo de 1,7 milímetros por año durante el siglo XX. Durante el siglo XXI, estiman, el océano ascenderá, de media, entre 0,22 y 0,44 metros respecto a los niveles de 1990.

Un nuevo estudio sostiene ahora que las cifras para el siglo XX del IPCC también están “sobrestimadas” y es necesario “revisar” las proyecciones para el futuro. Sus autores, de la Universidad de Harvard (EE UU), han recalibrado los modelos matemáticos con las últimas técnicas disponibles y calculan que el nivel del mar subió solo 1,2 milímetros al año entre 1901 y 1990.

El trabajo, que se publica este miércoles en la revista “Nature”, está lejos de minimizar el problema. Los investigadores, encabezados por la física Carling Hay, advierten de que la aceleración de la subida del nivel del mar en las últimas dos décadas es mayor de lo que se pensaba, alcanzando los tres milímetros al año entre 1993 y 2010.

El nivel del mar asciende porque el agua se expande a medida que se calienta y por el derretimiento del hielo terrestre. Sin embargo, la subida no es uniforme, sino que depende de una multitud de patrones geográficos analizados ahora en detalle por el equipo de Harvard, que también ha tenido en cuenta los registros históricos de mareas y los datos de satélite. Para el climatólogo Jonathan Gregory, coautor de los informes del IPCC, la nueva investigación es “un paso adelante útil”.

Hay recuerda que algunas proyecciones para el futuro “se basan en reconstrucciones del nivel del mar en el pasado, por lo que será importante recalibrar estos modelos con los nuevos datos”.

El IPCC calcula que el nivel del mar ascendió 120 metros tras el último periodo glaciar que vivió la Tierra hace unos 21.000 años, hasta estabilizarse hace unos dos milenios. Desde entonces, el mar quedó en calma, hasta que la Revolución Industrial disparó las emisiones de CO2 y el nivel del mar volvió a ascender. Un reciente estudio financiado por el Gobierno español ha concluido que el nivel del océano en las costas españolas aumentará entre 0,6 y 0,8 metros a lo largo del siglo XXI si no se hace nada por reducir las emisiones.

Y TAMBIÉN…
El mar subirá hasta 0,80 metros en España por el cambio climático

El aumento del nivel afectará al turismo, la actividad portuaria y el efecto de los temporales. El coste puede suponer entre el 0,3% y el 3% del PIB en 2050.
Alicia Rivera | El País, 2014-09-24
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/09/24/actualidad/1411585542_946724.html

2015/01/02

#hemeroteca #patrimoni | L’ermita de Santa Margarida de Valldonzella, en via d’extinció

Imagen: El País
L’ermita de Santa Margarida de Valldonzella, en via d’extinció
Els veïns reclamen a l’Ajuntament un projecte per rehabilitar l’edifici
David Fernández Guerrero | El País, 2015-01-02
http://cat.elpais.com/cat/2014/12/30/catalunya/1419962522_071480.html

Enmig de la serra de Collserola s’amaga una masia a la qual es pot accedir des del nucli urbà de Vallvidrera. Després d’un recorregut d’un quart d’hora en cotxe, el conductor ha d’aparcar al costat del camí i seguir la resta del trajecte a peu. Mitja hora de passejada després, apareixen les ruïnes. Es tracta de l’ermita de Santa Margarida de Valldonzella, un conjunt arquitectònic originari del segle XIII que durant les últimes dècades ha patit un ràpid deteriorament. Tant, que l’edifici passaria desapercebut per a un passejant distret, a causa de la malesa que l’envolta. Els veïns de Vallvidrera reclamen un pla de rehabilitació del recinte per tal d'evitar que desaparegui. L'Ajuntament, actual propietari del conjunt arquitectònic, no preveu actuar-hi.

El recinte està situat al centre d’una petita vall, a la frontera entre els termes municipals de Barcelona i Sant Feliu de Llobregat. Tant és així, que el visitant pot passar a aquest últim municipi si segueix el camí unes quantes desenes de metres. Els blocs massissos de pedra constitueixen els fonaments de les parets de l’edifici, mentre el totxo en forma la part superior. Les diferents tècniques i materials de construcció delaten l’evolució del conjunt arquitectònic al llarg del temps.

“L’any 2011 es va fer un estudi històric de l’ermita”, explica Josep Mascaró, tècnic del Consorci del Parc de Collserola. “Es va esbrinar que era una capella medieval, propietat del bisbe Berenguer de Palau, que va funcionar com a monestir de l'orde del Cister entre el 1226 i el 1269”. A causa dels conflictes bèl·lics i la inseguretat de l’època, la comunitat de monges que l’habitava es va traslladar a una localització més segura. En aquest nou emplaçament, al carrer del Cister del districte barceloní de Sarrià-Sant Gervasi, es va construir l’actual monestir de Santa Maria de Valldonzella.

Tot i la mudança, la finca va continuar funcionant com una propietat feudal dedicada a l’explotació agrícola, ramadera i forestal, explica Mascaró: “A la planta baixa hi vivien els masovers, i a la primera, els senyors. A l’edifici principal s’hi sumava una església adossada, on s’impartia missa”. Però tot això va acabar a finals del segle XIX. “Amb l’arribada de la fil·loxera l’activitat al recinte va cessar. La vinya va desaparèixer, i la masia es va abandonar”, relata el tècnic del Parc de Collserola. A partir d’aquell moment comença el deteriorament de l’edifici, que s’ha accelerat al tombant dels segles XX i XXI. "En cinc o deu anys l'edifici podria caure", opina Salvador Ferran, tresorer de l’Associació de Veïns de Vallvidrera.

L’enrunament és evident. A l’esquerra de la nau central es manté la base de l’antiga torre del recinte, que va caure després que la Corporació Metropolitana de Barcelona (CMB) expropiés el recinte, l'any 1985. L’edificació, de fonaments imponents, estava rematada per uns arcs de mitja punta. Darrere de la nau principal, la malesa envaeix un pati interior, fet que fa impossible entrar a la part central d’aquest conjunt arquitectònic. Ara bé, no totes les parts del recinte es troben en la mateixa situació. “Tot i que l’edifici hagi anat caient, la part de l’església ha quedat més resguardada”, assegura Mascaró. L’església, adossada a l’esquerra de la torre, té un “altar de pedra de dos metres quadrats, preciós”, assegura Ferran.

La CMB va dissenyar un pla per restaurar l'edifici, "però no el va executar per falta de pressupost", explica Mascaró. Després de la seva dissolució, l’Ajuntament es va fer càrrec de la propietat. Fonts del Consistori expliquen que l’Ajuntament de Barcelona no preveu “actuar en aquest indret, dins del districte de Vallvidrera-Tibidabo-les Planes”, tot i que són conscients de les reivindicacions dels veïns per rehabilitar l’espai.

Mascaró explica que l’estudi del Consorci del Parc de Collserola ja incloïa suggeriments sobre com evitar la desaparició del conjunt arquitectònic. “Es podia evitar que la paret caigués mitjançant unes bigues adossades, com les que s’apliquen en les obres de rehabilitació d’edificis. Al mateix temps, la torre i l’església s’haurien de restaurar i consolidar”.

Totes aquestes actuacions, junt amb la neteja dels murs que envolten l'edifici, envaïts per la malesa, haurien d'assegurar la pervivència del recinte, afirma Mascaró. I, un cop restaurada Santa Margarida de Valldonzella, podria servir com una zona de descans, assegura: "Al costat de l'edifici, s'hi podria construir una àrea de lleure tova, amb bancs per menjar. Seria un indret arreglat per fer un pícnic". "L'edifici podria estar disponible per a visites amb cita prèvia", afegeix.

Ferran hi coincideix. I va una mica més enllà: "En el moment en què l'edifici s’estabilitzi, es podrà parlar de donar-li vida. Podria convertir-se en un allotjament de turisme rural dins la ruta de Sant Jaume, que va cap a Montserrat [travessant el parc de Collserola]".
Ferran està convençut que Santa Margarida de Valldonzella i l'espai que l'envolta es poden convertir en una zona de lleure. Ell organitza, junt amb altres membres de l'Associació de Veïns, sortides a les quals se sumen "una quinzena de persones". I no son els únics: "Un dia vam fer una excursió a la zona i ens hi vam trobar amb 20 persones que venien de Sant Feliu". De fet, no és estrany veure passar per la zona ciclistes pedalejant a tota velocitat. Visitants que, algun dia, podrien fer un alto en el camí i gaudir d’una ermita al bell mig de Collserola.

2014/12/31

#revistas #arquitectura | REIA | 3

REIA : revista europea de investigación en arquitectura.
Madrid : Escuela de Arquitectura, Universidad Europea 
Semestral / 2013- / ISSN 2340–9851
Electrónica. Abierta. Online.
Acceso al recurso electrónico: http://www.reia.es/
Arquitectura -- Publicaciones periódicas electrónicas.
Publicaciones periódicas electrónicas de acceso gratuito
Nº 3 (Diciembre 2014)
TEXTO COMPLETO | REIA

La magmática situación actual se asemeja a la de la velocidad con la que cambia todo, generando un constante movimiento en el que el pensamiento crítico sobre los posicio­namientos de la Arquitectura hoy –y de las ciudades– está en continua mutación. En ellas los habitantes mutan en espectadores (Virilio). Son el espejo de la producción del siglo xxi (Baudrillard). Se proponen una serie de conceptos hibrida­dos y transversales, que pretenden clarificar una aproximación al entendimiento de la ingente complejidad –arquitectónica, antropo­lógica y urbana- de hoy. Nuestras metaciudades se conforman a través de flujos informativos y de mecanismos líqui­dos que se reproducen cada vez a mayor veloci­dad. Parece que estas megaciudades se generan ya por sí solas, vinculadas a él desde el lugar ontológico, consustancial a aquél y vinculado al desvanecimiento del concepto de lugar físico. En ellas ocurre lo expresado por Deleuze: no hay nada más turbador que los movimientos incesantes de lo que parece inmóvil. [Reflexiones para la aproximación a un pensamiento evanescente en torno a la arquitectura-velocidad y al espacio público en la era de la sobremodernidad / José Luis Esteban Penelas]

SUMARIO
Reflexiones para la aproximación a un pensamiento evanescente en torno a la arquitectura-velocidad y al espacio público en la era de la sobremodernidad / José Luis Esteban Penelas
La fase exenta de medida / Esteban Herrero Cantalapiedra
La Bauhaus de Weimar. Ellos (y ellas) en pos de una meta comun: la arquitectura / Josenia Hervás y Heras
Huellas y rastros: el contexto ficticio de Peter Eisenman / Laura Martin-Escanciano Fernández
Del rendimiento eficiente a la forma ecológica. Por una arquitectura redundante / Nieves Mestre Martínez
El lugar de la mente. Sobre la capilla Sogn Benedetg de Peter Zumthor en Sumvitg / Elena Pérez López
Cripsis / Rubén Picado y Maria José de Blas
Construir, habitar, pensar, exterminar. Heidegger y la arquitectura de Auschwitz / Aarón Rodríguez Serrano
Entre la expresión y el tipo: James Stirling en los cincuenta / José María Silva Hernández-Gil
I owe you an explanation / José Vela Castillo
La evolucion de la vivienda en las propuestas urbanísticas de Le Corbusier. De la máquina al hogar / Alejandro Vírseda Aizpún

2014/12/19

#hemeroteca #historia | Los muros del exilio

Imagen: El País
Los muros del exilio
Un nuevo estudio reconstruye la trayectoria por Latinoamérica y Europa de los 49 arquitectos españoles que, con desigual fortuna, abandonaron el país tras la guerra
Andrea Aguilar | El País, 2014-12-19
http://cultura.elpais.com/cultura/2014/12/19/actualidad/1419017180_565020.html

En 1937, Luis Lacasa (Ribadesella, 1899-Moscú, 1966), uno de los arquitectos más brillantes del primer tercio del siglo XX en España, había recibido por parte de la República el encargo del pabellón de París, que albergaría el Guernica de Picasso. Trabajó como arquitecto jefe junto a José Luis Sert, y con Antonio Bonet como asistente. Pero desde su salida, al final de la guerra, a pie por los Pirineos, hasta su muerte, Lacasa nunca más volvió a construir, y tampoco logró publicar estudio alguno. "Tuve en contra al talmudista de Trapiesnikov, profesor rojo que se formó en una escuela marxista, pero que de urbanismo no tenía la menor noción. Venía a ser una especie de comisario político del Instituto de Urbanismo, lleno de recetas y de citas del Bigotes [Stalin], pero vacío de sensibilidad artística, de cultura general y de conocimientos de la especialidad. En el sentido de hacer una disertación o publicar un libro, mis años de permanencia en la Academia de Arquitectura han sido tirados por la ventana...”, escribió en Moscú.

Este amargo y estéril exilio de Lacasa nada tuvo que ver con la exitosa carrera de su compañero Sert en Estados Unidos, ni con la fuerza modernizadora que Antonio Bonet impulsó a través del grupo Austral en Argentina. Y sin embargo, apenas unas páginas separan tan dispares trayectorias en Arquitectura española del exilio (Lampreave, 2014).

Si Arturo Saénz de la Calzada —arquitecto que colaboró con Lorca en La Barraca y con Buñuel en México— fue fundamental en la difusión del trabajo de los exiliados, y más adelante la exposición Arquitecturas desplazadas en Madrid en 2008 rindió homenaje a su obra, este nuevo trabajo trata de reflexionar, conocer y presentar las contradicciones de estas historias. El nuevo volumen —coordinado por el profesor de la Universidad Central de Venezuela, Juan José Martín Frechilla y el catedrático de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, Carlos Sambricio— analiza la memoria fragmentada y dispersa de los 49 arquitectos que abandonaron España tras la guerra civil, y se instalaron en Cuba, México, Chile, Argentina, Colombia, Estados Unidos, Rusia y Polonia. Un último capítulo está dedicado al exilio interior, que padecieron quienes no marcharon tras la aprobación de las Normas de Depuración de los arquitectos en julio de 1939, y la consiguiente revocación de sus títulos.

Entre los 140 arquitectos depurados figuraba Fernando Chueca Goitia, que perdió su licencia durante una década, o Secundino Zuazo, autor de la Casa de las Flores de Madrid, que fue forzado a instalarse en Canarias. "El exilio fue una castración para todos", afirmó Sambricio en la presentación del libro en la Residencia de Estudiantes de Madrid. Su trabajo —como coordinador y autor de varios de los ensayos reunidos en esta obra— trata de romper, por un lado, con el aura mítica que durante la dictadura rodeaba a los arquitectos exiliados a ojos de los jóvenes universitarios; y por otro, con el olvido y la falta de información que ha rodeado la trayectoria de muchos de los que se fueron. "La simple mención a los arquitectos que en 1939 marcharon fuera del país era un guiño de complicidad, al margen de que supiéramos poco o nada de su trabajo profesional", recuerda en la introducción. Pero la realidad del exilio fue mucho más compleja de lo que imaginaban en la España franquista aquellos jóvenes progresistas, que identificaban de forma casi automática el compromiso político con pertenencia a la vanguardia arquitectónica.

El nuevo libro —un trabajo coral de investigación en el que participan nueve autores— reconstruye el contexto social y arquitectónico propio de cada uno de los países en los que desembarcaron los exiliados, y al mismo tiempo ofrece información sobre qué habían hecho los exiliados hasta el momento de su partida.

Los primeros años del siglo XX abrieron dos importantes debates arquitectónicos: por un lado, cómo replantear la gobernabilidad y gestión de las ciudades, que crecían de forma imparable; y por otro, cómo abordar la construcción de vivienda social. En España la bonanza económica de la que disfrutaron los industriales —consecuencia de la neutralidad de la primera guerra mundial— resultó en un encarecimiento de los materiales y desembocó en una desornamentación arquitectónica, en línea con la postura estética que avanzaba en el resto de Europa, aunque desde un punto de partida distinto. "Por un lado se apuesta por normalizar lo vernáculo, por prestar atención a la cultura popular; por otro lado, se aborda el debate del espacio mínimo de vivienda", explica Sambricio en su casa de Madrid.

La acción y el debate en España estaban casi totalmente concentrados en las escuelas de arquitectura de Madrid y Barcelona. El advenimiento de la República, sostiene Sambricio, aunque impulsó obras de calidad, no acabó de cuajar en una gran actuación en temas de vivienda social. Y sin embargo, ahí está la construcción de las cerca de 25.000 escuelas que desde el Gobierno impulsó uno de los arquitectos que más adelante se exilió, Bernardo Giner de los Ríos.

Los planteamientos de vanguardia propuestos por Le Corbusier —que pronunció una conferencia en la Residencia de Estudiantes en 1928— calaron en el grupo GATEPAC de Barcelona, del que formaban parte Sert y Bonet, entre otros, pero no acababan de encajar con la realidad de aquel momento que reclamaba soluciones urgentes, y en la que estaban concentrados algunos de los arquitectos que más adelante se exiliaron, como Lacasa o Bergamín.

Cuando estalló el conflicto arquitectos e ingenieros ayudaron a diseñar trincheras, como Enrique Segarra, Otilio Botella y Félix Candela. Este último firma los puentes del Ebro, definitivos para las tropas de Líster en la batalla. "En el exilio muchos se diluyen, se desligan de la arquitectura social que estaba siendo impulsada en los países de acogida. Después de haber dado un do de pecho tan monstruoso parece que han perdido la fuerza", apuntó Sambricio.

La adaptación fue en la mayor parte de los casos complicada, más aún cuando a pesar del énfasis en la integración que preconizaban gente como José Moreno Villa, muchos de los exiliados imaginaban que su estancia fuera de España sería algo temporal. Así, gran parte de las trayectorias profesionales de los exiliados están marcadas por mudanzas y regresos. Ejercer como arquitecto implicaba contar con la confianza de clientes y administraciones. Tal y como advertía Arturo Sáenz de la Calzada: "Un edificio —a diferencia de un libro, un cuadro, una melodía o un poema— no puede salvar tiempo y distancias para quedar adscrito, más tarde o más temprano, a la cultura original, sino que permanece vinculado, de por vida, al suelo que lo sustenta y pertenece a la historia del pueblo que lo posee".

Biblioteca UPV/EHU
Arquitectura española del exilio / Juan José Martín Frechilla, Carlos Sambricio (eds.)
Sbc Aprendizaje A-72.036(8) ARQ
https://millennium.ehu.es/record=b1806528~S1*spi
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