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2016/03/07

#hemeroteca #urbanismo | Jane Jacobs: La activista del urbanismo de los barrios

Imagen: El Diario / Jane Jacobs
La activista del urbanismo de los barrios.
María Muñoz | El Diario, 2016-03-07
http://www.eldiario.es/paisajesurbanos/activista-urbanismo-barrios_6_492110803.html

Nunca realizó estudios formales de urbanismo pero la estadounidense Jane Jacobs es una de las grandes referencias de la disciplina. Su libro ‘Muerte y vida de las grandes ciudades americanas’, escrito en 1961, y donde realiza una dura crítica a la transformación de las ciudades en los años 50, está considerada una de las obras más influyentes del planeamiento urbano y de plena actualidad por su apuesta por el desarrollo de los barrios por y para sus vecinos. Su activismo iba más allá de la teoría y se implicó en varias protestas vecinales para impedir la construcción de grandes infraestructuras en las ciudades donde vivió la gran parte de su vida: Nueva York y Toronto.

En la versión en español de la Wikipedia apenas aparecen dos párrafos - en inglés hay unos cuantos más- para contar el legado de la activista, fallecida en 2006, y por qué su pensamiento sigue estando aún vigente. En su obra más emblemática explica el aislamiento al que lleva el desarrollo urbano que prevalecía en la segunda mitad del siglo XX en EEUU, y que años después llegaría a Europa, y luego, a España. En este modelo se primaba la vida en barrios periféricos con la construcción de grandes autopistas, entre otros elementos, que conducían por una lado a los centros comerciales, a los colegios o al ocio, todo compartimentado y separado, dando al coche un papel imprescindible en la vida diaria.

"Este libro es un ataque contra las teorías más usuales sobre urbanización y reconstrucción de ciudades. También es, y muy principalmente, un intento de presentación de unos nuevos principios sobre urbanización y reconstrucción de ciudades, diferentes y aun opuestos a los que se vienen enseñando en todas las escuelas de arquitectura o se exponen en los suplementos dominicales de los periódicos y las revistas femeninas. Mi ataque no se basa en sutilezas sobre los diferentes métodos de edificación ni en distinciones quisquillosas sobre las modas actuales o en proyecto. Es, más bien, un ataque contra los principios y objetivos o fines que modelan la moderna y ortodoxa planeación y reordenación de las ciudades”, escribía Jacobs en el principio de 'Muerte y vida de las grandes ciudades americanas', reeditada en español en 2011 por la editorial Capitán Swing.

Defensa de la economía local
La escritora apostaba por que los barrios o distritos tuvieran varias funciones primarias, en una clara defensa por la economía local, que las manzanas fueran pequeñas, que los edificios debían ser diversos en antigüedad, condición y forma y defendía una alta densidad de población, como recogió The New York Times en el obituario sobre la activista.

Para Jacobs, un barrio que tiene vida es un barrio seguro, ya sean vecinos o extraños los que paseen por la zona. Los parques no tienen por qué ser siempre una buena solución, dependía de cómo estuvieran planteados y dónde, y rechazaba por ejemplo la peatonalización, porque de alguna manera cerraba las vías, pero defendía que era el coche el que se debía adaptar a los peatones y no al revés.

Mientras vivió en Nueva York se implicó de manera muy activa en el movimiento vecinal de Greenwich Village, donde vivía, que se opuso a la construcción de una autopista que cruzaba la parte baja de Manhattan y que implicaban el traslado de muchos comercios y vecinos de la zona. Jacobs participó en todas las protestas, e incluso llegó a ser detenida en alguna ocasión, y al final los vecinos lograron detener el proyecto.

Implicación activa con la comunidad
En 1968, la autora se trasladó a vivir a Toronto por su oposición a la guerra de Vietnam y evitar que sus dos hijos varones fueran llamados a filas. En Canadá también participó en diferentes movimientos sociales y vecinales como forma de implicar a la comunidad en las decisiones que tenían que ver con su entorno.

Poco después de que muriera la divulgadora, sus amigos canadienses pusieron en marcha la iniciativa conocida como El Paseo de Jane Jacobs - Jane Jacobs walk, en inglés- que consiste en organizar una serie de paseos vecinales para que los habitantes de una determinada zona se conozcan, observen y vean lo bueno y malo que hay en su barrio como forma de crear redes comunitarias.

El proyecto es un movimiento que fue creciendo cada año y ahora son numerosos los países donde cada mayo -nació el 4 de ese mes- se organizan los paseos. En España comenzaron en 2010 en Madrid -ahora son ya varias las ciudades donde se desarrollan- y como señala una de sus impulsoras en la capital, Susana Jiménez, “son una forma de potenciar a los colectivos y de convertirnos en vecinos exigentes”.

2015/04/08

#hemeroteca #urbanismo | El urbanismo también es feminista

Imagen: El Diario
El urbanismo también es feminista
María Muñoz | El Diario, 2015-04-08
http://www.eldiario.es/inspira/urbanismo-feminista_6_375222494.html

Unas jornadas sobre urbanismo y género las unió hace más de una década. Eran arquitectas y sociólogas y se dieron cuenta que tenían un interés común por repensar las ciudades para que favorezcan una sociedad igualitaria y sin discriminación. La primera norma aprobada por el Gobierno tripartito catalán -formado por PSOE, ERC e IC-LV -, la ley de Barrios, les dio su nombre, Col.lectiu Punt 6 y desde entonces no han parado de trabajar con talleres, guías, docencias, investigaciones y proyectos para lograr ciudades más inclusivas en las que las propias personas que las habitan se convierten en las especialistas de los espacios que las rodean.

“La ley de Barrios fue una normativa pionera porque por primera vez se ponían en marcha medidas que unían las propuestas sociales y las urbanas”, explica la arquitecta Roser Casanovas, integrante del colectivo junto a Adriana Ciocoletto, Marta Fonseca, Blanca Gutiérrez, Zaida Muxi y Sara Ortiz. La norma tenía ocho puntos básicos a desarrollar, el sexto se llamaba “equidad”. “Era un punto que incluía la perspectiva de género en todas los ámbitos y de ahí nuestro nombre”, señala Casanovas, quien subraya que “aprovechando una administración favorable a las políticas de género empezamos a trabajar y a investigar”.

Durante casi seis años, a través de unos talleres organizados por el Instituto Catalán de la Mujer, recorrieron la comunidad de punta a punta y se reunieron con más de 1.000 mujeres -en municipios de menos de 100.000 habitantes, aunque también en algún barrio de Barcelona- que les permitió documentarse y visualizar de qué forma se relacionan con el entorno y si este les favorece o por el contrario les discrimina. “Trabajamos sobre seis variables que incluían desde la participación, la percepción de seguridad o la movilidad”, señala la arquitecta.

Entornos rurales y urbanos
Había unas necesidades comunes pero con características diferentes dependiendo de si las mujeres vivían en el entorno rural o urbano. “El problema para las que vivían en pueblos pequeños era cómo llegar a los núcleos más grandes y ocurría casi siempre que ninguna tenía carnet de conducir por lo que dependían de otras personas para desplazarse”, explica. En las ciudades más grandes la problemática también estaba en la movilidad pero centrada en el funcionamiento de los transportes públicos. “Las mujeres son las que siguen encargándose de los cuidados en gran medida, por lo que muchas veces, sea porque hay que dejar en el colegio al niño o llevarle al médico, muchas entran a trabajar más tarde de las nueve, cuando la frecuencia de los transportes ya es menor y por tanto deben emplear más tiempo en llegar al trabajo”, subraya.

Con la información que acumularon, elaboraron una guía que sirviera de herramienta para empoderar a las mujeres. Bajo el nombre “Mujeres Trabajando. Guía de reconocimiento urbano con perspectiva de género”, el texto ofrece una serie de propuestas para darse cuenta de cómo es el entorno en el que habitan. “El objetivo principal es dar visibilidad a las mujeres en la construcción y la transformación de los barrios y las poblaciones”, recoge el texto.

La llegada de CIU al Gobierno catalán dejó sin financiación la Ley de Barrios pero Punt 6 siguió trabajando con la puesta en marcha de talleres, realización de otros proyectos, consultorías urbanas o el trabajo desde la docencia. “Algunas de nosotras trabaja desde la Universidad para tratar de cambiar las enseñanzas en las que muchas veces se pierde la escala pequeña, en cómo afecta un proyecto urbanístico a las personas”, explica. Y continúa: “Nos enseñan que la arquitectura es neutra pero no es cierto, nada lo es, y no se pueden aplicar los mismos proyectos en un sitio que en otro”.

De ahí que uno de sus ejes de trabajo sea la participación comunitaria para que las personas que usan los espacios públicos, ya sea una plaza, un centro cívico o un parque, se conviertan en los diseñadores de sus propios entornos. A través de “marchas exploratorias”, “itinerarios reivindicativos” o “mapeos comunitarios” propician que los habitantes sean conscientes y partícipes del entorno en el que se mueven. “En algunas salidas dejamos que sean los propios vecinos quienes cuenten qué tiene de especial una plaza, o que una asociación señale el problema del barrio, y al final se dan cuenta de que ellos son los que mejor conocen el lugar en el que viven”, explica la arquitecta.

ENLACES
Col·lectiu Punt 6

http://punt6.org/
>
DOCUMENTOS
ISSUU | Mujeres trabajando

http://issuu.com/punt6/docs/mujerestrabajando
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